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domingo 17 de abril de 2011

Carrillo, sobre Paracuellos: "Estuve implicado pero no di la orden de matar"

PRESTON PIDE DEBATIR SU CONTESTACIÓN 
La contestación de Carrillo al libro de Paul Preston sigue generando polémica. El historiador pide analizar la contestación del ex líder comunista.
Preston, sobre Carrillo: ''¿Este tío me toma por tonto, o qué?''

2011-04-17

Libertad Digital
Santiago Carrillo ha vuelto a estar de actualidad debido al libro del historiador Paul Preston presentado esta semana. En una conferencia abarrotada en el Círculo de Bellas Artes, durante la conmemoración del 80 aniversario de la II República, Carrillo trató de atajar el nivel de las acusaciones.
"Yo no di la orden de matar a la gente de Paracuellos. Es verdad, estuve implicado como consejero de Orden Público en la Junta de Defensa de Madrid pero no di la orden de matar a nadie. Yo sigo teniendo el orgullo de haber estado en un puesto importante que hizo posible la defensa de esta ciudad durante más de dos años y medio. Tengo el honor de ser uno de los defensores de Madrid".
En la calle de Alcalá, tal y como relata Crónica de El Mundo, miles se manifestaban con estandartes tricolores y símbolos de la República. "El 7 de noviembre no podíamos incurrir en angelismos. ¡Afortunadas las personas que no han tenido que pasar por situaciones así en su vida!, relató Carrillo.
Carrillo Contestó al suplemento de El Mundo sobre el libro de Paul Preston El Holocausto español, en el que el autor afirma en él que "Carrillo sí sabía lo que pasó en Paracuellos. Decir que no sabía nada es ridículo".
El ex dirigente izquierdista respondió que lo ha leído "y tengo una opinión diferente a la que él ha manifestado. No es un libro contra mí, sino que da muchas claves favorables respecto a mi actuación en aquellos días. Ese libro a mí me ha tranquilizado", dijo. Y añadió que tiene "ganas de hablar con Preston porque me ha dado luz sobre unos hechos que hasta hoy desconocía".
El propio Preston reaccionó a esa opinión de Carrillo y contestó a Crónica. "¡Qué listo es Carrillo! Ahora quiere provocar otra nube de niebla sobre la oscuridad. Su contestación merece un debate muy minucioso. Si él ha leído realmente mi libro verá que explico muy bien como él es uno de los responsables de la operación Paracuellos donde se asesinan a 2.500 personas. Es una responsabilidad entreabrios. Los responsables no pasan de 8 o 10 personas. Pero Carrillo es uno de ellos".

miércoles 16 de marzo de 2011

Napoleoni dice que "la caída de Garzón podría ser muy positiva para España"

Por Sonia López.
Madrid, 12 marzo.- Las deudas de memoria histórica deben saldarse en el ámbito político y no en una sala penal y, si la caída del juez Baltasar Garzón por intentar investigar los crímenes del franquismo ayuda a entender eso a la sociedad española, "podría ser muy positiva para España", según la periodista italiana Loretta Napoleoni.

Napoleoni, experta en la financiación del terrorismo, plantea esta y otras reflexiones en el libro "Garzón. La hora de la verdad" (Principal de los libros), que presenta estos días en España.
No obstante, la autora se pregunta si Garzón será capaz de asumir ese sacrificio y dejar de denunciar el "linchamiento" al que, en su opinión, está siendo sometido, como haría un "hombre verdaderamente grande".
"La muerte de Sócrates fue lo más importante de su vida", ha afirmado en una entrevista con Efe Napoleoni, que cree que la figura de Garzón, con todo lo que conlleva de juez-estrella, es un producto de nuestra sociedad, es parte de nuestra historia, y "su caída es también la nuestra".
En el libro, Napoleoni analiza el personaje y la carrera profesional del juez más mediático de España, repasando sus virtudes y defectos, y con la pretensión de ofrecer una visión objetiva de la "polarización" que Garzón ha provocado en los españoles, divididos hoy entre sus partidarios y detractores.
"Si Garzón fuera italiano, hoy estaría en política, como Antonio di Pietro", dice convencida Napoleoni, comparando al juez con el exmagistrado y actual líder del partido Italia de los Valores (IDV).
Las cosas aquí han sido diferentes, según esta analista, que forma parte del comité científico de la Fundación Ideas que asesora al PSOE en su estrategia política y económica, porque la democracia española es mucho más madura que la italiana, y sabe que no se puede crear un partido porque un juez "simplemente sea famoso".
Por el contrario, piensa que el gran error de Garzón -hoy suspendido de su cargo en la Audiencia Nacional y con tres causas en el Tribunal Supremo por los cobros recibidos durante su estancia en Nueva York, la investigación de los crímenes del franquismo y las escuchas telefónicas del "caso Gürtel"- fue entrar en política.
Eso es lo que a su juicio ha marcado después su trayectoria en la Audiencia Nacional: "consciente o inconscientemente, la política ha condicionado sus decisiones, un juez tiene muchos casos y al final se concentra en unos más que en otros", afirma Napoleoni, que piensa que, tras el fracaso político de Garzón, su desplome fue muy fuerte.
Con esa visión, la autora repasa los casos que le han dado al juez su fama y su prestigio internacional, desde los GAL, la lucha contra ETA, la extradición de Pinochet y su trabajo en pro de la justicia universal, para acabar con el "caso Gürtel" y la investigación de las desapariciones de la dictadura franquista.
Otro de los errores que la autora apunta en ese recorrido es la identificación que se ha hecho de la Justicia con Garzón.
Considera que el juez ha hecho mucho por la democracia, desde su lucha contra el narcotráfico, la corrupción o el terrorismo, pero que no ha sido el único, detrás había todo un equipo de jueces y fiscales tan profesionales como él, que finalmente es quien se ha llevado "toda la gloria".
"Pensar que un hombre puede hacer lo que toda una nación ha sido un error de la prensa, que ha creado al personaje, pero él nunca ha dicho que no es así", asegura.
Sea cual sea el final del juez, Napoleoni sostiene que su caída puede abrir en España un proceso de autocrítica sobre algunos asuntos, como la interpretación de las leyes, la politización de la justicia y de algunos magistrados y la memoria histórica.


domingo 13 de marzo de 2011

Preston: Carrillo fue más responsable de Paracuellos de lo que reconoce


ARTÍCULO EN "EBRO 38"

Dice que el dirigente comunista se colocó en el centro de todas las miradas al negar que tuvo conocimiento de los asesinatos.

2011-03-13

Libertad Digital
El historiador británico Paul Preston asegura que la responsabilidad de Santiago Carrillo en la denominada matanza de Paracuellos del Jarama fue mucho mayor de lo que el dirigente comunista ha reconocido nunca, incluso en sus memorias.

Preston llega a esta conclusión en el artículo "Las matanzas de Paracuellos", aparecido este mes de marzo en el último número de la revista "Ebro 38. Revista Internacional de la Guerra Civil", que edita el Departamento de Didáctica de las Ciencias Sociales de la Universidad de Barcelona y Llibres de Matrícula (www.llibresdematricula.cat).
Preston, profesor de la London School of Economics and Political Science y miembro del consejo asesor de la revista, trata este controvertido y polémico episodio de la Guerra Civil española, del que presenta el estado de la cuestión, enriquecido con una investigación propia que demuestra "la complicidad institucional –y de personas concretas que la encarnaban–".

En las conclusiones, el profesor Preston señala que las responsabilidades de Santiago Carrillo, que en aquel entonces ejercía el cargo de máxima responsabilidad en la Consejería de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid, "van mucho más allá de lo que él nunca ha reconocido ni públicamente ni en sus memorias".

Las matanzas de Paracuellos fueron episodios organizados de asesinatos masivos de varios miles de prisioneros, considerados contrarios al bando republicano, que tuvieron lugar durante la batalla de Madrid en el municipio de Paracuellos y el término de Torrejón de Ardoz, próximos a la capital.

Las matanzas se produjeron aprovechando los traslados de presos de varias cárceles madrileñas, una operación que se conocía popularmente como "sacas", y se llevaron a cabo entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936, mientras se enfrentaban las tropas gubernamentales y franquistas por el control de la ciudad, recuerda el historiador.

Además de la magnitud de los asesinatos, que sigue siendo objeto de controversia y que pudo ascender a entre 2.000 y 5.000, también han suscitado enconadas discusiones aspectos como quién dio la orden de ejecutar a los evacuados de las cárceles y por qué unas sacas terminaron en asesinatos masivos mientras que en otras los prisioneros llegaban sanos y salvos al destino.

Las matanzas de Paracuellos son todavía objeto de una agria polémica, en la que destaca el énfasis que se ha puesto en la responsabilidad que podría haber tenido Santiago Carrillo. Según Preston, la propaganda nacionalista utilizó la atrocidad de Paracuellos para presentar la República como un "régimen de asesinos comunistas" y hablar de "la barbarie roja", e incluso llegó a afirmar que el número de asesinatos ascendió a 12.000.

Para el historiador, "aunque Carrillo fue una pieza más dentro del entramado de organizadores y ejecutores de las matanzas de Paracuellos, el régimen franquista y los partidos derechistas de los primeros años de la democracia no dejaron escapar la oportunidad de utilizar estos trágicos eventos para denigrarlo constantemente durante los treinta años en que fue secretario general del PCE (de 1956 a 1985)".

Además, el propio Carrillo contribuyó, sin darse cuenta, a convertirse en el centro del asunto de Paracuellos mediante "la absurda y continua negación de estar al corriente", cuando "hay pruebas de peso que, aparte de ser confirmadas parcialmente por algunas de sus propias declaraciones, dejan claro que estuvo totalmente involucrado".

En julio de 1937, poco después de ser nombrado ministro de Justicia, Manuel Irujo inició investigaciones para averiguar qué había pasado a Paracuellos, una de ellas dedicada exclusivamente a determinar el papel de Carrillo en los hechos, pero según Preston, "desafortunadamente, no ha quedado rastro de esta investigación", que seguramente estaba entre los papeles que los servicios de seguridad controlados por el PCE quemaron al final de la guerra.

Según Preston, un total de 405 presos salieron de la cárcel madrileña de Porlier, que "vivió sacas del 7 al 9, el 18, el 22 y del 24 al 26 de noviembre de 1936, además del 1 y el 3 de diciembre", y fueron ejecutados en Paracuellos y Torrejón.

También en ambos pueblos fueron asesinados 400 prisioneros de la cárcel de San Antón, donde se efectuaron sacas el 7, el 22 y del 28 al 30 de noviembre; y cinco lotes de prisioneros procedentes de este centro penitenciario llegaron sanos y salvos a Alcalá de Henares: dos el 7 de noviembre y el resto del 27, 28 y 29.

Las sacas de la cárcel de Ventas tuvieron lugar el 27, el 29 y el 30 de noviembre, además del 1 y el 3 de diciembre, con un resultado de 200 ejecutados en Paracuellos y Torrejón.

Aunque para el historiador británico resulta "imposible afirmar con exactitud cuántos asesinados hubo durante estas cuatro semanas, la cifra se estima entre 2.200 y 2.500 ejecutados".

lunes 19 de julio de 2010

García Lorca era partidario de una dictadura militar. Gibson omitió el dato en sus libros

SEGÚN CONTÓ ROSALES A GIBSON

2010-07-19
LIBERTAD DIGITAL

La revelación se encuentra en el documental "Rosales, así he vivido yo". Realizado por Emilio Ruiz Barrachina, se presentó en una muestra en homenaje al poeta en La Casa Encendida, de Madrid. En él, se incluye una entrevista deLuis Rosales con el historiador Ian Gibson, celebrada en 1966, en la que Rosales contaba aspectos tan silenciados sobre Lorca como su amistad con José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange o la revelación, sorprendente, de que era partidario de que se impusiera en España una dictadura militar.

"No es que él fuera de derechas, tampoco sería eso verdad", explica Rosales en la entrevista en la que comenta que el poeta deseaba el fin de la violencia desatada en España y veía como solución una dictadura. También afirma que Lorca "tenía un pensamiento de derechas".

Su interlocutor, el historiador Ian Gibson, no mostró el menor interés en este aspecto desconocido de García Lorca, asesinado poco después del comienzo de la Guerra Civil y convertido en símbolo para la izquierda. 

Gibson optó, según recoge Ideal, en restar credibilidad a Rosales, del que dice que le dio "la versión del régimen franquista, porque esa era la que había en 1966, con el dictador en activo". Y en el caso de que sus palabras tuvieran algo de verdad, explica que en "un momento de tanto pavor, de terror y conocedor de las muertes que se producían, Lorca pudo quedar preso de las circunstancias".

El dato, que él conoció hace más de cuarenta años, no halló hueco en sus estudios sobre el poeta. Gibson aduce que "no hay constancia documental alguna sobre esa cuestión" y que "los Rosales nunca aclararon nada en su momento". Tampoco da crédito a la amistad de Lorca con José Antonio. Argumenta que "Falange la habría utilizado", que José Antonio "fue detenido en marzo de 1936", cuando se publicó en Roma un artículo de Celaya relatando la relación y que, de haber existido, "se hubiera hablado de ello y la habría conocido mucha gente".

viernes 16 de julio de 2010

Una fecha crucial en la historia de España

Guerra Civil
Pío Moa
"Considerar republicano a aquel intento de nuevo régimen ha sido, sigue siendo, uno de los mayores fraudes de la historia reciente de España."

2010-07-15

La noche del 12 al 13 de julio de 1936, Calvo Sotelo, entonces el líder más notorio de la oposición, fue asesinado por el Frente Popular (fuerza pública y milicianos socialistas). Esta es una de las fechas que marcan un antes y un después en la historia de España, porque resultó la gota que colmó el vaso de la indignación y convenció a muchos vacilantes, como el propio Franco, de que sublevarse contra aquel régimen era justo e indispensable. El asesinato constituía una declaración de guerra, y así lo vio la mayoría. Tal declaración continuó en días siguientes, cuando el PSOE encubrió a los asesinos, el gobierno reprimió a tiros manifestaciones de protesta, haciendo muertos y heridos, y la policía se dedicó a hacer razzias contra la derecha, en lugar de perseguir a los criminales (como solía hacer con motivo de cada asesinato anterior).
Fueron una auténtica confesión las palabras de Prieto equiparando el asesinato del dirigente político con el del teniente Castillo, realizado unas horas antes, por terroristas de derecha. Confesión porque demostraba que las fuerzas de orden público y las milicias de izquierda eran y actuaban como grupos terroristas. Por cierto, la misma equiparación hacen hoy los políticos e historiadores de izquierdas, demostrando así qué entienden por democracia.
El dislate de Prieto ponía además en el mismo nivel dos actos de magnitud política absolutamente distinta, lo que ayuda a entender asimismo su implicación en el magnicidio, como ya expliqué en El derrumbe de la república. Muy preocupado por la conspiración militar que el gobierno creía controlada como la de Sanjurjo, Prieto tenía el mayor interés en reventar la conjura antes de que esta madurase, y nada mejor para ello que una provocación brutal: ante ella, o los conspiradores saltaban de una vez o demostrarían no constituir ningún peligro serio. Además, las izquierdas deseaban una guerra civil, en sus propias palabras, seguros de que, disponiendo del poder, aplastarían pronto y definitivamente a sus enemigos.
El asesinato fue una empresa socialista: tanto los asesinos directos como el jefe de la operación, el capitán, Condés, de la Guardia Civil, eran hombres de Prieto, como probablemente lo era Castillo, instructor de las milicias del PSOE en tácticas que solo pueden calificarse de terroristas. Y Condés fue enseguida a dar parte de la acción a su jefe político. Lo explica este, aunque, como de costumbre, desfigura los hechos al pretender que Condés estaba arrepentido y quería suicidarse, versión simplemente grotesca. Lo que buscaba Condés era protección, encubrimiento, y Prieto, desde luego, se las dio. Con toda probabilidad, Prieto y los suyos habían quedado previamente en explotar cualquiera de los atentados derechistas de la época, muy escasos por comparación con los izquierdistas, para dar una réplica al más alto nivel, pues también fueron a por Gil-Robles, que estaba ausente. Otros datos significativos abundan en señalar a Prieto como autor intelectual del crimen.
Lo históricamente decisivo, repito, fue que el crimen obró como declaración de guerra, convenciendo de la necesidad de rebelarse a muchos indecisos. Y, por cierto, las esperanzas de la izquierda estuvieron muy cerca de cumplirse, porque el golpe, organizado por Mola, fracasó en tres días, y de no haber sido por Franco y sus tropas de Marruecos, el Frente Popular habría destrozado definitivamente a los sublevados.
Quienes siguen defendiendo como legítimo, democrático y republicano a aquel gobierno y a sus turbas izquierdistas, debieran reflexionar sobre tres puntos:
  1. El Frente Popular ganó, en febrero, en unas elecciones de extrema violencia y enfrentamiento, muchos de cuyos recuentos se hicieron sin autoridades, amén de otras irregularidades reconocidas por Azaña; y cuyas votaciones no se publicaron oficialmente. Si consideran democráticas elecciones semejantes, es bueno que todos lo sepamos.
  2.  El programa del Frente Popular hablaba de "republicanizar el Estado", siendo lo contrario de la república del 14 de abril. El gobierno trataba de implantar un régimen similar al del PRI mejicano, reduciendo la oposición a la impotencia; y sus partidos principales querían una revolución de tipo soviético. Se trataba, por tanto, de acabar con cuanto tenía de democrática la II República. Considerar republicano a aquel intento de nuevo régimen ha sido, sigue siendo, uno de los mayores fraudes de la historia reciente de España.
  3. Por tanto, el Frente Popular carece de legitimidad de origen. Y a continuación encendió un proceso revolucionario abierto, sangriento y en gran medida caótico. Su ilegitimidad volvió a exhibirse con la negativa del gobierno a cumplir y hacer cumplir la ley republicana, amparando en cambio la revolución, pese a la insistencia de la derecha en que cumpliera su obligación legal. Insistencia que valió a los derechistas amenazas de muerte en las mismas Cortes, cumplidas en Calvo Sotelo. Quien quiera una democracia así, o se sienta sentimental e ideológicamente heredero de ella, como el Gobierno actual, queda a su vez definido.

martes 29 de junio de 2010

"Besteiro era más anticomunista que Franco"

Breve historia de España...

Federico Jiménez Losantos y César Vidal explican cómo terminó la guerra civil española, con una guerra civil dentro del bando republicano en las calles de Madrid. Además, desmitifican que en las cunetas haya más de 100.000 fusilados.

Audio: Breve Historia... el golpe de Casado
2010-06-29
La semana pasada veíamos en Breve Historia de España... como en el bando republicano empezaban a surgir desuniones, especialmente por el comportamiento de los comunistas encabezados por Negrín, que derivaron en un intento de golpe contra el gobierno republicano dado por republicanos, el de Cartagena.
Esta semana, Federico Jiménez Losantos y César Vidal han repasado "uno de los sucesos más importantes y sin embargo menos conocidos de la guerra civil, que supuso realmente el final de la contienda". Se trata del golpe de Casado.
El motivo del silencio de este episodio, según Jiménez Losantos, es "porque deja en muy mal lugar a los que empezaron la guerra en el 34 y la continuaron en el 36, de ahí que no haya películas para ver como los tanques republicanos de Casado combatían con los tanques rojos de Negrín en la calle José Abascal y en el Paseo de la Castellana mientras los nacionales habían cercado Madrid".
En esa misma línea, César Vidal ha asegurado que "las películas sobre la guerra civil española de los últimos 30 años son todas iguales: un cura malo, un falangista sádico... y todas dan por terminada la guerra con el paso de la frontera francesa pese a que la guerra continúo unos meses más porque así lo quiso Negrín".
Vidal ha leído "lo que dejó escrito Julián Besteiro, que "es quien mejor explica por qué se produjo el golpe":
"La verdad real.
Estamos derrotados por nuestras propias culpas. Claro, que hacer mías estas culpas es pura retórica. Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique que es la aberración política más grande que han conocido quizás los siglos. La política internacional rusa en manos de Stalin, y tal vez como reacción contra un estado de fracaso interior, se ha convertido en un crimen monstruoso. La reacción contra ese error de la República de dejarse arrastrar a la línea bolchevique, la representan genuinamente, sea los que quieran sus defectos, los nacionalistas que se han batido en la gran cruzada antikomintern".
"Cuando habla de nacionalistas se refiere a los nacionales de Franco", ha aclarado César. El descontento de Besteiro le lleva, según César, "a unirse al golpe que empieza a fraguarse el 5 de marzo en el sótano del viejo Caserón del Ministerio de Hacienda en la calle Alcalá". Allí se instala –prosigue – "lo que entonces se llamó el Consejo Nacional de Defensa que a las 8 de la mañana deciden que sea un militar quien lo dirija".
El militar elegido para ello fue Casado, "aunque éste insistió en que fuera Miaja, que no estaba". Ese mismo 5 de marzo, "Besteiro, Casado y Cipriano Mera se dirigen por radio a los españoles diciendo que quieren acabar la guerra y alcanzar la paz sin represalias", ha relatado César Vidal.
Sin embargo, la organización del golpe hace que los comunistas reaccionen. "La noche del 5 al 6 de marzo, Barceló, mando comunista, se hace con el ejército del centro y manda las tropas contra Casado. El día 6 Negrín abandona España en avión".
Los comunistas se hacen con parte del centro de Madrid, "la división 8ª del 2º cuerpo de ejército se apoderó desde la Plaza de Colón a la de Cibeles mientras que la 42 brigada mixta hizo lo mismo en la zona de Nuevos Ministerios". Paralelamente, "se produjeron alzamientos comunistas cerca de Madrid: en Alcalá de Henares, en Torrejón de Ardoz y en la Alameda de Osuna". Federico ha explicado que en definitiva "se produce un pronunciamiento pacífico al modo clásico en Madrid y un golpe, digamos, con muchos focos comunistas contra el pronunciamiento". 
César Vidal ha explicado que "esos focos se dirigieron a Madrid y se unieron a los comunistas quedando la capital dividida: los comunistas controlaban el Parque del Retiro, las Plazas de Manuel Becerra e Independencia, la Comandancia General de Ingenieros y el Gobierno Civil mientras que el Consejo de Casado dominaba un pequeño triángulo formado por la Plaza de Cibeles, Antón Martín y el Teatro de la Ópera".
A partir del día 7 de marzo "los comunistas empezaron a fusilar a todo tipo de republicanos que no fueran del PC, incluidos los mandos militares". Ese día, "Mera lanzó sus tropas contra los comunistas con quienes estuvieron combatiendo en las calles de Madrid hasta el día 10".
El 12 de marzo "comienzan las negociaciones con Franco que duraron hasta el día 26". César ha explicado que "Casado intentaba conseguir garantías de que no se iba a juzgar a nadie, pero Franco tenía claro que había personas que merecían ser juzgadas". No obstante, "Franco ofreció a todos los miembros del Consejo Nacional salir del país, incluso les ofreció aviones para ello". César ha recordado que todos se fueron "a excepción de Besteiro, que se quedó pensando que podría interceder por otros republicanos". 
Federico ha remarcado que "lo que menos me gustó de Franco, que no es santo de mi devoción pero que menos mal que ganó la guerra a Negrín, es el trato que le dio a Besteiro, es injusto y poco nacional porque éste era un hombre de la izquierda nacional de toda la vida que desde el 34 se convierte en más anticomunista que el propio Franco y que luego cuando puede huir se queda, sacrificando su vida". Según Federico, ese comportamiento "merecía un respeto por parte de Franco".
El 1 de abril, "único día que Franco guardó cama durante toda la guerra debido a una gripe", el general dictó lo siguiente:
"Cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus objetivos militares. La guerra ha terminado.
Francisco Franco".
Mentiras de la historia: los muertos de las cunetas
Federico ha señalado que la izquierda dice hasta la saciedad que en las cunetas hay más de 100.000 desaparecidos, concretamente 103.000. César Vidal ha asegurado que "en primer lugar los actos de recuerdo a los muertos de un solo bando, ni siquiera recuerda a todos los del mismo". Federico ha apuntado que la izquierda tiende a olvidar a "los republicanos y anarquistas fusilados por los comunistas".
Para César la cifra de 103.000 muertos del bando republicano en las cunetas "es un disparate". El director de Es la noche de César ha asegurado que "las cifras de los muertos en la guerra civil española las sabemos casi a la unidad". De esta forma, ha enumerado los fallecidos por bandos: "en el campo de batalla murieron algo menos de 100.000, de los que algo menos de 45.000 eran nacionales, algo menos de 55.000 eran republicanos".
Sobre las cifras de la represión, "el Frente Popular fusiló a 56.576 mientras el bando nacional hizo lo mismo a 46.823". Por tanto, para Vidal, "es imposible que sean 103.000 los muertos que hay en las cunetas, serán algunas decenas, no más de un centenar". La cifra de los 103.000 viene, según César, "de un libro de Ricardo de la Cierva cuyo título dice 103.000, todos los muertos en el bando nacional tanto en la represión como en el campo de Batalla". Esa cifra – continúa – "alguien ha tenido que decir pues nosotros tenemos que tener más muertos, pues 103.000 y sólo en las cunetas".
Bibliografía recomendada
César Vidal nos recomienda esta semana:
  • AUTOR: William L. Shirer,
  • TÍTULO: Auge y caída del Tercer Reich, vol.I
  • PÁGINAS: 924 páginas.
  • EDITORIAL: Editorial Planeta
William L. Shirer fue corresponsal de United News Service y de CBS. Durante la época del ascenso de Hitler, estuvo destacado en Alemania y "supo dejar uno de los mejores retratos de aquel período". En este primer volumen, "se recoge desde la llegada al poder de Hitler hasta el estallido de la segunda guerra mundial".

martes 1 de junio de 2010

Condenan por lucrarse con la memoria histórica a uno de los grandes defensores de Garzón

DESVALIJÓ A SU ASOCIACIÓN 
Luis Miguel Cuervo, responsable de una de las asociaciones de la memoria histórica y uno de los grandes defensores de Garzón, ha sido condenado por realizar viajes de placer a costa de la plataforma y por apropiarse de una base de datos realizada por un grupo de investigadores.
2010-05-31

LIBERTAD DIGITAL
El que fuera presidente de la Memoria Histórica Todos los nombres de Asturias ha sido condenado por el Juzgado de Primera Instancia número 4 en Gijón por lucrarse desde su puesto gracias a la supuesta investigación de los crímenes del franquismo.
Según cuenta La Gaceta, el actual presidente en funciones, José Antonio Landera, presentó una demananda contra Luis Miguel Cuervo al sospechar que “se podría estar lucrando personalmente de la organización”. Cuervo fue uno de los convocantes de la marcha de apoyo al juez Garzón y uno de los firmantes contra el procesamiento del magistrado.
En el fallo judicial que todavía no es firme se dice que deberá restituir a la actual Junta Directiva “todos los objetos y elementos que obran en su poder” así como desbloquear la cuenta de la asociación.
Estos objetos reclamados son el libro de socios, la base de datos de 17.000 republicanos muertos o desaparecidos realizada por investigadores de la Universidad de Oviedo y que tuvo un coste de 300.000 euros, las llaves de la sede, dos teléfonos móviles además de la relación de facturas que forman parte de la contabilidad.
En este sentido, Cuervo, militante de CCOO, fundó en 2007 esta asociación junto a otras seis personas. Curiosamente, eligieron como sede social un local en Gijón de la inmobiliaria en la que trabajaba su mujer. Pero en 2009, los miembros de la junta se percataron de graves irregularidades en la gestión del presidente y “cuando se le pidieron cuentas, dimitió”.
Además, cuentan que “Cuervo solicitaba a los socios con los que tenía trato cercano que pidieran en los establecimientos que frecuentaban facturas a nombre de la sociedad”. Así, aparecen compra de ordenadores, cámaras de fotos y discos duros, e incluso dos facturas que solicitó en un restaurante por un valor de 1.050 euros, cada una, en concepto de 43 platos consumidos.
Incluso, Landera afirma que “Cuervo realizaba viajes de placer a costa de la asociación; gastaba sin mesura ni fiscalización. En cambio, al resto de los investigadores les restringía los gastos ocasionados por las vistas a distintos archivos”.